¡Mientes! gritó Celinee, lanzando el vaso contra la pared. El cristal estalló.

Todos en La Casa de los Famosos se congelaron. Fabio Agostini palideció, sin poder mirar a los ojos a la modelo. No era un juego.

Era guerra abierta en plena cena. Pero, ¿cómo llegamos a este caos total? Todo comenzó horas antes, con una risa nerviosa en la cocina.

Celinee Santos buscaba agua cuando escuchó voces bajas. Eran Fabio y Horacio Pancheri. Al principio, solo murmullos.

Luego, palabras claras. Fabio decía que ella era insoportable, que fingía ser víctima para manipular las cámaras y que nadie la soportaba realmente. El dolor fue inmediato, pero Celinee no lloró.

Guardó esa rabia fría, esa furia silenciosa que quema por dentro. Esperó el momento perfecto. Durante la cena, mientras todos reían falsamente, ella soltó la bomba.

Exigió explicaciones delante de Kenny, Josh y Stefano. Fabio intentó negarlo, tartamudeando excusas baratas. Pero la verdad ya estaba fuera.

La tensión era tan densa que se podía cortar con cuchillo. Ver a alguien romper tu confianza así duele más que cualquier golpe físico. Es la traición de quien comparte tu techo.

Yo creo que Fabio cruzó una línea que no tiene retorno. La lealtad es lo mínimo que se espera en ese encierro. Sin ella, solo queda supervivencia sucia.

Celinee hizo bien en defender su dignidad públicamente. Nadie merece ser juzgado a espaldas. Sigue la página y comenta parte 2